Boletín Internacional del Surrealismo nº 2

Belén Castro Morales

La publicación del segundo Boletín Internacional del Surrealismo estuvo estrechamente vinculada al proyecto cultural de la revista Gaceta de arte y ejemplifica la conexión del surrealismo ortodoxo de Breton con el singular desarrollo del movimiento en las Islas Canarias. Como resultado de los viajes del grupo surrealista de París para internacionalizar el movimiento, se editaron cuatro números del Bulletin International du Surréalisme: el nº 1 se había publicado en Praga el 9 de abril de 1935 por el grupo surrealista de Checoslovaquia, con textos de Breton y Éluard en checo y francés, y con ilustraciones de Styrsky, Toyen y Makovsky. Al Boletín de Tenerife seguirán el nº 3, publicado en Bélgica por el grupo surrealista de Bruselas el 20 de agosto de 1935, y el nº 4, en Londres, en septiembre de 1936.

El número 2, con el extenso titular “Boletín Internacional del Surrealismo / Bulletin international du surréalisme nº 2, Publicado por el grupo el surrealista de París y ‘Gaceta de Arte’ de Tenerife (Islas Canarias)”, se publicó en Santa Cruz de Tenerife en octubre de 1935, coincidiendo con el número 36 de Gaceta de arte. Por falta de medios sólo pudo aparecer cuatro meses después de la visita de André Breton, Jacqueline Lamba y Benjamin Péret a la isla, donde Eduardo Westerdahl y los redactores de la revista habían organizado sin ayuda oficial la célebre Exposición Surrealista, así como las conferencias y recitales, gracias a la mediación del pintor canario Óscar Domínguez, que trabajaba en París vinculado al grupo surrealista.

Sus firmantes fueron André Breton, Agustín Espinosa, Pedro García Cabrera, Domingo López Torres, Benjamin Péret, Domingo Pérez Minik y Eduardo Westerdahl (por sus convicciones personales el poeta Emeterio Gutiérrez Albelo se abstuvo de firmar). El Boletín se presenta en español y francés, a doble columna, y con la misma composición y tipografía de la revista. Incluye cinco reproducciones: en la primera plana, El cazador de Óscar Domínguez; en la página 7, Muerte de Marat, de Picasso; y, en la página 8, cuatro fotografías (dos de ellas unidas en una sola composición) con imágenes de los visitantes tomadas en la exposición celebrada en el Ateneo de Santa Cruz de Tenerife.

En sus nueve páginas, sin título específico, se expone la posición polémica de Breton y los firmantes sobre la función política del arte, tema candente del momento, cuando la aparición en Europa del fascismo y de las fuerzas regresivas que éste representaba exigía de los intelectuales y creadores de izquierda una definición de su compromiso revolucionario. El surrealismo de Breton, entre Freud y Marx, aparece celebrado como la fuerza verdaderamente revolucionaria para liberar en el arte las manifestaciones profundas del espíritu humano, en oposición a las imposiciones estalinistas emanadas del Congreso de Moscú: la fuerza revolucionaria del grabado La Mort de Marat, de Picasso, frente a los pobres temas políticos del realismo socialista. La posición, firmada en “esta punta poética de España” a donde había llegado “la cruzada de arte surrealista”, se resumía en estas palabras: “Afirmamos la necesidad de mantener el arte en su plano propio, haciendo la revolución en su campo, en el período prerrevolucionario; pero el artista, el escritor, ese tiene que militar en la vanguardia de la clase obrera, tiene que enrolarse en las filas que propugnan por esta raíz capital: la liberación del hombre”.

Pero el Boletín también contenía la posición crítica de sus firmantes respecto a otros acontecimientos del panorama internacional (la sonada “deserción” de Louis Aragon), y del panorama español, con ataques tanto a las posiciones fascistas de Giménez Caballero como a los extravíos revolucionarios de Alberti y a la debilidad del vanguardismo español en su conjunto. Estos comentarios permiten apreciar la distancia crítica que separaba a estos intelectuales y creadores canarios del vanguardismo peninsular y el carácter subversivo que el surrealismo catalizó en el grupo de Tenerife. Sus actitudes contra la “confusión general” se resumían en las proclamas finales “contra la guerra” como solución del capitalismo; “contra el fascismo”, espíritu de la burguesía decadente; “contra la patria, que divide a los hombres enfrentándolos como enemigos…”; “contra la religión, tiranía espiritual y económica…”; “contra el arte de propaganda, puesto al servicio de cualquier idea política…”; “contra la indiferencia política…”, etc.

Estos eran, en síntesis, los puntos de acuerdo a que llegaron los redactores de gaceta de arte con sus invitados surrealistas después de intensas discusiones, que debieron ser tan acaloradas como las que rodearon la redacción conjunta de la Déclaration de Cahiers d’Art. Como explicó años más tarde Domingo Pérez Minik, los poetas de gaceta de arte fueron más proclives a hacer suyo el surrealismo; no tanto los críticos —el mismo Pérez Minik y el director de la revista, Eduardo Westerdahl—, que mantuvieron los siguientes números abiertos a otras tendencias europeas, esquivando así el propósito de André Breton de poner al grupo y su revista “al servicio integral del surrealismo” (Pérez Minik, 1975: 80). Sin embargo, esta fecunda aventura inacabada iba a concluir violentamente en julio de 1936, cuando el General Franco inició el Alzamiento Nacional y se inició la Guerra Civil, condenando a la muerte, a la prisión o al largo silencio a los comprometidos redactores del grupo de gaceta de arte.

 

Referencias:

GACETA DE ARTE. REVISTA INTERNACIONAL DE CULTURA. Tenerife-Canarias. Edición facsímil con prólogos de Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik. Topos Verlag / Ediciones Turner, Vaduz / Madrid, 1981.

MORRIS, C. Brian, El manifiesto surrealista escrito en Tenerife, La Laguna, Universidad de La Laguna, Instituto de Estudios Canarios, 1983.

PÉREZ MINIK, Domingo, Facción surrealista española de Tenerife, Barcelona, Tusquets, 1975.

IR AL INICIO DEL TEXTO